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El paso del Madrid por El Sadar dejó la dosis de estos días del ventilador de Vinicius, el jugador que nunca descansa, ni cuando el árbitro señala el descanso. El brasileño, el más pitado cuando el equipo blanco se bajó del autobús una hora y media antes del partido, tiene tiempo para todo. Doblete, una tarjeta con castigo doble, cánticos ofensivos contra él… Otro encuentro que dio para otro pequeño desplegable alrededor de su figura. Momento Vinicius, que se apuntó el decimoctavo tanto del curso, 12 este año y seis en los últimos cuatro duelos, ya a dos del sancionado Jude Bellingham, (que entre una ralentización anotadora, problemas físicos y amonestaciones solo lleva tres este 2024.) En el 85, relevado por Arda Güler, Ancelotti lo abrazó largamente con una sonrisa y le dedicó unas palabras al oído mientras el tendido le lanzaba la última pitada.
2
Herrera, Jorge Herrando (Juan Cruz, min. 79), Catena (Iker Muñoz, min. 69), Unai García, Lucas Torró, Mojica, Jon Moncayola, Moi Gómez (Raul García de Haro, min. 69), Jesús Areso, Ante Budimir (Pablo Ibáñez, min. 69) y Arnáiz (Rubén García, min. 69)
4

Andriy Lunin, Dani Carvajal, Rüdiger, Ferland Mendy (Fran Garcia, min. 84), Aurelien Tchouameni, Kroos (Lucas Vázquez, min. 77), Federico Valverde, Camavinga (Nacho, min. 72), Brahim Diaz (Modric, min. 72), Vinicius Junior (Arda Guler, min. 84) y Rodrygo
Goles 0-1 min. 3: Vinicius Junior. 1-1 min. 6: Ante Budimir. 1-2 min. 17: Dani Carvajal. 1-3 min. 61: Brahim Diaz. 1-4 min. 64: Vinicius Junior. 2-4 min. 91: Iker Muñoz.
Árbitro Juan Martínez Munuera
Tarjetas amarillas Jorge Herrando (min. 31), Vinicius Junior (min. 43), Camavinga (min. 52), Lucas Torró (min. 54) y Unai García (min. 63)
“Es un jugador determinante. Eligió muy bien las situaciones y atacó muy bien sin balón. Es en lo que más ha mejorado”, valoró Carlo Ancelotti, que ahora le pide que pise más los pasillos centrales. “Intento jugar más por dentro para marcar más goles. El míster me da esa libertad”, afirmó el brasileño. Un nuevo rol que, como admitió Jagoba Arrasate, supone una complicación extra para los rivales. “Ahora no juega tan pegado a la banda y en esas posiciones interiores es más difícil de defender. Hoy fue un dolor de muelas, no lo voy a ocultar”, analizó un Jagoba Arrasate muy tocado.
Pero la sesión vespertina de Vini también dejó el ruido de todo lo demás: la ofensa de la grada, y su roce con los contrarios y el árbitro. Ancelotti, sin explayarse mucho, sí deslizó un mensaje en esta dirección. “La presión que tiene en el ambiente debe controlarla un poco más. En esa faceta, puede mejorar y lo hará. Es un chico humilde, serio e inteligente”, afirmó el italiano. Su colega Arrasate, con la mochila de la goleada y la endeblez mostrada, no quiso saber nada del asunto y apuntó al empedrado. “Somos un equipo honesto y honrado, pero hoy no lo hemos podido frenar. Si hay ruido alrededor de él, no es por la gente que está alrededor del fútbol”, zanjó el técnico local sobre un asunto que va en paralelo a su gran influencia futbolística en el césped.
La centrifugadora de Vini se concentró en una hora sin tregua. Todo fue muy rápido. Se la birló al infantil Catena en el 0-1. Poco después del empate, falló un mano a mano contra Sergio Herrera. La zona de graderío sur, donde se sitúan los aficionados más radicales rojillos, le cantó a coro “Vinicius muérete”. El árbitro le sacó amarilla tras varias protestas (octava del año), se perderá el siguiente partido contra el Athletic y ya no volverá a jugar con el Madrid hasta la ida de los cuartos de Champions contra el Manchester City. La grada (esta vez entera) le gritó “tonto, tonto”. Cuando iba camino de los vestuarios, en el intermedio, se quejó a una cámara por la tarjeta recibida, lo que llevó a Brahim a apartarlo del foco. Y en la celebración del 1-4, volvió a encararse con la grada, aunque no tan retador como en Mestalla. Un no parar de goles, ocasiones, pitadas y gritos contra él. Pura agitación en un día en que El Sadar no dejó de mostrar su rechazo al racismo a través de mensajes de megafonía y de una camiseta que llevaron los jugadores de Osasuna a la salida al campo.
“Valientes pero frágiles”
Y en medio del ruido, nadie sacó más tajada de una defensa osasunista que fue mantequilla en punto pomada. Jagoba Arrasate, que no contaba por lesión con David García (se quedó fuera de la lista de Luis de la Fuente), se había forrado con tres centrales, pero de nada le valió con errores tan alevines como el de Catena ante el brasileño en el 0-1. En el 1-2, Carvajal remató solo con el exterior dentro del área. El 1-3 y el 1-4 terminaron de abrir en canal una zaga que iba desnuda. Por errores individuales y agrietamiento general, la quiebra resultó absoluta. “Fuimos valientes, pero frágiles”, resumió Arrasate.
En la previa, los dos entrenadores habían tomados sus precauciones defensivas. El local, con tres centrales, y Ancelotti, sumando todos los centímetros posibles en el centro de la defensa para protegerse del cuarto equipo de la Liga que más centros metía al área hasta esta jornada: 21,5 de media por partida y 16,2 solo en acciones de jugada. Relegó a Nacho (1,80), que no pasa por sus mejores días, y bajó a Tchouameni (1,88) para unirlo a Rüdiger (1,90). Como había dejado caer el técnico italiano en las últimas semanas y por mucho que el francés haya mostrado su descontento por ejercer de central, el pivote no solo iba a estar en la defensa cuando no hubiera otra opción, sino también si Carletto lo consideraba por decisión técnica. Como en Pamplona para tratar de defender el juego aéreo rojillo y la amenaza de Ante Budimir. La medida, sin embargo, no le valió para evitar recibir el primer gol de la Liga en un córner. Despejó mal Carvajal, el más bajo de la zaga (1,73), y descompensó el escudo. Un empate que ocurrió tras el 0-1 de Vini y antes de un mano a mano de Vini, que erró. Protagonista de una tarde blanca plácida en El Sadar.
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