Rudy Fernández, leyenda del baloncesto español, anuncia su retirada a final de temporada | Baloncesto | Deportes

Adiós a una era. Rudy Fernández dejará el baloncesto a final de esta temporada. El alero del Real Madrid, que este jueves cumple 39 años, ha anunciado su retirada al finalizar un curso que espera coronar con otro hito en su majestuosa carrera, el de convertirse en el único baloncestista de la historia en disputar seis Juegos Olímpicos. “Retirada es una palabra difícil e impactante cuando la escuchas, pero ya está llegando un momento de mi carrera en el que tengo una edad y empiezo a pensar en otras cosas que no sean baloncesto, en la familia. Esto se está terminando, pero todavía quedan unos meses para intentar ayudar y espero aportar lo máximo. Quiero disfrutar”, ha comentado el alero en la rueda de prensa previa al encuentro de la Euroliga de este viernes (20.30) frente al Baskonia en el WiZink Center.

“Me queda cumplir el sueño que tenía mi padre de vivir otros Juegos Olímpicos”, ha añadido Rudy sobre la promesa que le hizo a su progenitor, fallecido en mayo de 2022. “Le prometí a mi padre que seguiría en la selección, eso me mueve”, comentó en una entrevista con EL PAÍS en agosto pasado, durante el Mundial. El próximo adiós de Rudy supone la marcha de una de las últimas grandes figura, junto a Ricky Rubio y Sergi Llull, de la mejor generación del baloncesto español. El balear es el jugador que más veces ha sido internacional con la selección masculina (255, por las 253 de Juan Carlos Navarro), solo por detrás de Laia Palau (314) y Amaya Valdemoro (258), y colecciona 11 medallas con La Familia, igual que Pau Gasol y una menos que Palau: seis oros (cuatro europeos y dos mundiales, todos los que ha festejado la selección masculina en su trayectoria, un reconocimiento que solo él posee), tres platas (entre ellas, las dos medallas de las inolvidables finales de los Juegos de 2008 y 2012 frente a Estados Unidos) y dos bronces. En la cita olímpica de Pekín dejó para la eternidad un mate ante Dwight Howard que se ha convertido en una de las imágenes icónicas de su trayectoria. Rudy ha sabido reciclarse y reinventarse con el paso del tiempo: de aquel jugador explosivo y valiente para las penetraciones a un estratega más inteligente, que sabe dosificar sus esfuerzos, se mueve sobre todo por el perímetro evitando el contacto físico y que lee el juego como muy pocos en el baloncesto europeo.

Su último ascenso al podio con el combinado que dirige Sergio Scariolo fue en el Eurobasket de 2022, convertido entonces en el gran capitán de una selección muy renovada por la ausencia de los grandes referentes y que una vez más sorprendió con un oro inesperado. Rudy recogió entonces el protagonismo que durante muchos años portaron los hermanos Gasol, Juan Carlos Navarro, Calderón, una constelación entre la que el alero siempre fue una estrella al servicio del equipo: “Ser un líder no es tener un don, es saber ayudar”, resumía como filosofía. El último Mundial dejó el amargor de una eliminación temprana y de la baja de Ricky Rubio por salud mental, un episodio que afectó especialmente al capitán por su liderazgo en el vestuario y por su cercanía con el base. Ahora espera alcanzar los Juegos de París para asentarse en el olimpo como el único baloncestista con seis presencias olímpicas, un honor que pasa por clasificarse en el preolímpico que se disputará en Valencia del 2 al 7 de julio (Finlandia, Bahamas, Polonia, Angola y Líbano son los rivales por una única plaza, la del campeón del torneo). Con cinco desfiles comparte actualmente cartel con Pau Gasol, el puertorriqueño Teófilo Cruz, el brasileño Oscar Schmidt y el australiano Andrew Gaze. Entre Europeos, Mundiales y Juegos, Rudy ha coleccionado 17 grandes torneos desde su debut internacional en 2004 y solo se perdió por lesión el Eurobasket de 2017.

Rudy saltó a la élite con 17 años en el Joventut y en su camino probó también la aventura de la NBA (267 partidos entre tres temporadas en Portland y una en Denver). Su palmarés ha quedado esculpido con la selección, de la que solo los problemas físicos, sobre todo en la espalda, le han separado, y con el Real Madrid, coronado en 13 temporadas de blanco con tres Euroligas, seis Ligas, seis Copas y nueve Supercopas. Este curso el mallorquín levantó el título copero en Málaga de la mano de su inseparable Llull, y defiende su laurel de campeón de Europa. “Por desgracia, he tenido lesiones. Cuando tuve la tercera operación de espalda me dijeron que podría estar tres o como mucho cuatro años más jugando a nivel profesional y con el trabajo de los fisios del Real Madrid he podido vivir muchísimos años más”, comentó este jueves. El alero acostumbrar a viajar con la selección con una cámara hiperbárica para recuperarse mejor y más rápido, y con su propia almohada, utiliza en su casa una bañera de agua fría y ha mimado su alimentación para estirar su resistencia en la pista. Ahora, con el conjunto madridista y con la selección española, llegarán las últimas batallas de un jugador de leyenda.

Rudy y Llull levantan el trofeo de campeones de Copa, en febrero en Málaga.Daniel Pérez (EFE)

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