Lo último y lo que está por venir para frenar la alopecia
«Pero si es solo pelo». Esta frase de ánimo aparentemente inocente le provocó a Conchi Botillo durante años un profundo malestar. Debutó con una alopecia areata leve a los 13 años y a los 51 se quedó sin pelo. Al sentimiento de pérdida por la caída del cabello y el vello de todo su cuerpo y al complejo camino de aceptación de su nueva imagen, se añadió un tremendo sentimiento de culpa cada vez que alguien invalidaba sus sentimientos. Estaba sana ¿Cómo podía quejarse o estar triste por algo tan aparentemente banal como el pelo? «Te sientes mal porque no…
